El vuelo del ave

7.

Los primeros meses como auror fueron difíciles para Abra. Entre las novatadas de sus compañeros de trabajo y la inexperiencia en el campo, la aún joven bruja estaba más allá del estrés. Calíope fue una de las personas más importantes para Abra, convirtiéndose en esa mejor amiga que a la bruja le hacía falta.

Misión tras misión intentaba huir de su pequeña casa en el Valle de Godric, algunas eran más peligrosas que otras, pero a Abra poco le importaba.

Enviada a atrapar a una bruja borracha que le dio más problemas de los que esperaba, a obtener información y a apresar magos que traficaran con ingredientes exóticos, también se re encontró con su pasado y la muerte de sus padres, estuvo tras un vampiro muy antiguo, regresó a Hogwarts y revivió su infancia paseando con Severus... Sin embargo, una de esas misiones que estuvo a punto de no aceptar la llevaría de frente contra la próxima persona importante en su vida.

Fue en una misión que se llevaría a cabo en Hogsmeade, Abra fue enviada a apoyar a un profesor -antiguo funcionario del Ministerio en la División de Cuidado y Control de Criaturas Mágicas- que en sus ratos libres se dedicaba a tratar de evitar que los magos jóvenes se inclinaran hacia las Artes Oscuras. Ese profesor era nada más y nada menos que Robert Waltdor.

Abra conocía su trabajo, pues algunos de sus mejores inventos son reconocidos incluso en el Departamento de Aurores, donde la ex - ravenclaw labora... Al principio todo era exclusivamente trabajo, pero poco a poco y probablemente sin que la castaña pudiera darse cuenta un extraño lazo se fue forjando entre ellos, hasta que en un arranque de SabráMerlínQué, ella lo invitó a cenar y él aceptó. La noche fue espectacular y terminaron besándose mientras bailaban a la luz de las velas, con la luz de la luna entrando por la ventana de la pequeña estancia.

Desde ese momento y con las intenciones declaradas por parte de ambos, se dedicaron a expresar el afecto y atracción que sentían uno por el otro y el 22 de abril, finalmente él le pidió que fuera su novia.

"A veces hay que lanzarse como si nunca fuera a doler" ese fue el consejo que se dio ella misma aquella noche y "Un día a la vez, hasta que no haya vida" fue la premisa de su relación, una promesa que Abra intenta cumplir con todas sus fuerzas, esperanzada en entregarle a Robert lo mejor que puede ofrecer, pues aunque tuvo el corazón roto durante un tiempo, sanó ella misma y jamás dejó de creer en el amor.

Los días siguen corriendo en la vida de Abra y nadie puede predecir el futuro...

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