
El origen
1.
Abra nació en una familia donde la hechicería y a su vez, también los poderes extrasensoriales no eran nada extraño, por el contrario, eran un don que todas las mujeres de su familia poseían. Por eso cuando su madre, Abigail Woods, se casó con el joven William Stone y se fue a vivir con él en Londres, nadie se opuso a pesar de que aquél chico rubio y desgarbado era mucho más poderoso que toda la familia junta. Él tenía una varita y aunque los Woods poco entendían de su función, le confiaron a su más querida descendiente.
Con el paso del tiempo y como era natural, el mundo de William fue absorbiendo a Abigail, quien se sentía segura entre sus paredes que iban y venían, incluso aunque su magia era de otra naturaleza, había adquirido una varita en el callejón Diagon. Se había vuelto una bruja experimental, pues era demasiado tarde para que cursara sus estudios en cualquier colegio de hechicería. También con el transcurrir de los años decidieron tener descendientes y después de algunos meses, lograron concebir a la que sería su única hija, Abra Stone.
La pequeña llevaba el nombre de su abuela, con lo cual su madre pretendía asegurarse de que tuviera un futuro tan lleno de magia como el de su marido y a la vez, el de su progenitora que tenía un poder bastante más notorio que el de ella misma.
Para Abigail fue muy difícil seguir las instrucciones de su marido, sobre la restricción de la magia, pero William fue muy estricto y aunque sabía que quitándole la varita no iba a detenerla, se aseguraba a la vez que ninguno de sus hechizos experimentales le hiciera daño al bebé que ella llevaba en su vientre.
Sin embargo, la madre de Abra era una mujer bastante perseverante y en un intento por aumentar su poder, llevó su cuerpo hasta el límite, dando a luz a la pequeña brujita antes de que se cumplieran ocho meses de gestación. Una simpática niña rubia con ojos marrones vio el mundo el 31 de octubre de 1998 y William supo desde que la vio, que tenía tanta magia como él y que su pequeña sería todo un lío.
La infancia de Abra no ocurrió de la forma en que podría esperarse... Mientras algunos otros niños, a su edad ya tenían varitas de juguete, la pequeña de los Stone no presentaba ningún indicio de poder asistir al Colegio de Hechicería como su padre había soñado. Desilusionados, sus padres se mudaron a Cheshire, un condado muggle donde esperaban que su hija creciera entre el mundo al que seguramente iba a pertenecer; no querían hacerla crecer en el mundo mágico y anhelarlo cuando seguramente sus puertas estuvieran cerradas para la niña.
Sin mayores contratiempos, Abra creció en Middlewich rodeada de todo lo muggle que el condado al norte de Inglaterra podía ofrecer. Todo lo muggle y también con sus padres que no por ello dejaron de lado su magia. La niña sabía la importancia de guardar el secreto de sus padres pero a la vez, sabía que ella era de cierta forma, una decepción andante para ambos. Su frustración hacía que se esforzara en hacer un poco de magia, lo que fuera. Un sueño premonitorio como los de su vieja abuela en New Orleans habría bastado, pero no. Abra estaba declarada una squib.
Cursó los primeros años de su educación en la misma escuela que todos los demás niños de la ciudad y ahí hizo una mejor amiga. Agatha Patterson era la clase de niña de la que todos tendrían envidia; sus notas eran inmejorables, su belleza era nata y a la vez, también era sencilla. Todos querrían tenerla cerca, todos querrían ser como ella... Todos menos Abra, la pequeña de los Stone aspiraba, más que nada... A tener amigos magos, como los que veía en el callejón Diagon cuando acompañaba a su madre a Londres. Así pues, Agatha se transformó en la amiga más auténtica que Abra pudo conseguir.
El único secreto que Abra le guardaba a Agatha, era que sus padres tenían magia, lo cual destrozó su infancia el día que la magia de la pequeña bruja se desató delante de los ojos de su muy querida amiga. Hacían una fiesta de pijamas justo antes de terminar el curso, antes del verano. La carta de Abra para ingresar a Howgarts no había llegado y tampoco era que la niña o su familia la esperaran. Así como tampoco esperaban que en un ataque de ira provocado por las constantes burlas de Agatha hacia la extraña familia de Abra, la menor de los Stone elevara a su mejor amiga hasta chocar con el techo.
Al día siguiente, una lechuza hizo entrega de la inesperada invitación a formar parte del alumnado en el prodigioso Colegio al que el propio William había asistido. Los Stone trataron de quedarse a vivir en Middlewitch hasta que para Abra fue imposible seguirse relacionando con las mismas personas que la llamaban fenómeno cada que se atrevía a asomar las narices por las ventanas.