La edad escolar

2.

Abra y sus padres prácticamente tuvieron que huir de Middlewitch, Cheshire y nunca volver. Su padre consiguió con ayuda del Ministerio de Magia (donde laboraba siendo Auror), un piso en Londres, la capital de Inglaterra. La ahora joven bruja podía accesar a un nuevo mundo que le había sido negado por sus propios padres y del que conocía muy poco.

Sin las ataduras que representaba cargar con el gran secreto de sus padres, la niña pudo desarrollarse de forma más abierta y más sana. Aunque nunca, ni un solo día de su vida, olvidó a Agatha y todo lo que aquella niña significó en su vida hasta el último instante.

El primer viaje en el expreso de Hogwarts fue una de las experiencias más ansiadas y satisfactorias para la pequeña niña y la ceremonia de selección donde el Sombrero la envió a Ravenclaw, son momentos que ella jamás olvidaría en toda su vida. Su corazón, desde ese momento y para toda la eternidad, se teñiría de azul, como ella misma siempre diría orgullosa.

Los cursos fueron exhaustivos, Abra tuvo que ponerse al corriente sobre cada tema que se había perdido en la vida siendo una niña muggle en toda regla, pero afortunadamente tuvo amigos que le ayudaron en eso. Amigos inolvidables, que aún cuando se alejaron de su vida, dejaron huella y una gran enseñanza en la vida de la joven.La pequeña ravenclaw parecía ahora una bruja normal y plena, volvía cada verano al piso en Londres y también cada época decembrina. A pesar de que sus padres tenían más amigos y gente cercana en aquél circulo, no serian suficientes para la siguiente etapa en la vida de la adolescente.

Cuando Abra cursaba el tercer grado, algunas semanas después de su cumpleaños y antes de que terminara noviembre, fue llamada al despacho de la subdirectora del Colegio. Una carta había llegado desde Londres para la chica y no eran buenas noticias.Los padres de Abra habían muerto horas antes en una explosión provocada por un hechizo mal elaborado. La madre de la joven bruja había errado en su invención y se había llevado el piso con ella. El piso y a su padre que cocinaba felizmente la cena. No hubo familiares desde New Orleans y tampoco hubo familiares Stone que aparecieran de algún sitio. Aquella Navidad, la pasó en el castillo. Y las que siguieron fueron una historia parecida. El Ministerio de magia y algunos amigos de su padre, se habían encargado de reparar los daños materiales, Abra tenía un piso al cual volver cada verano, pero no tenía una amistad sólida a la cual apegarse, estaba más sola que nunca en su vida.

Con toda la carga emocional y la soledad que sentía, Abra se enfocó por aquellos días en sus estudios, al salir del Colegio, quería dedicarse a ser Auror, justo como su padre. Sus largas jornadas de estudio encerrada en la biblioteca de su escuela, la llevaron a conocer a la que sería la persona más importante de su adolescencia: Emma Beaumont. Una chica de un grado más avanzado que Abra, pero de la misma casa. Emma no lo sabía, pero se convertiría desde entonces en el salvavidas humano de la menor y lo sería por el resto de sus vidas, aún cuando hubieran salido del colegio y vivieran vidas por distintos caminos.

Cuarto y quinto curso fueron subidas y bajas de ánimo para la pequeña bruja, animada en muchas ocasiones por su mejor amiga, otras directamente remolcada meses adelante por la misma. Fue hasta sexto curso que Abra conoció otro sentimiento alejado de la tristeza y la soledad. La joven ravenclaw se enamoró por primera vez en su vida. Y no lo hizo de cualquier persona, claro que no.

La chica se enamoró perdidamente y a sus 16 años de un mago rubio, alto y muy apuesto. Dante Malfoy era un trabajador del Ministerio que Abra había tenido la fortuna de conocer en un tren en Londres. Apenas verse el click fue inmediato y aunque la pequeña bruja trato de sacarlo de su mente, la cosa se complicó cuando lo encontró merodeando los alrededores del castillo. Y es que el mayor de los Malfoy deseaba ver a su hermana con urgencia y para ello, necesitó de Abra. En una relación de puro interés intelectual, él también terminó prendido de ella. El lazo era algo delicado y complicado a la vez, pero la joven Stone, aseguraría años después en su vida, que su primer amor, fue uno de los buenos, de los mejores y Dante quedaría grabado para siempre en su memoria.

A Dante le siguió Terence Higgs. Otro Slytherin. Un futuro mortífago que no se comportaba como tal y que hizo que el último año de estudios para Abra, fuera como un sueño. Sin embargo aquello tuvo que terminar luego de que el joven Higgs se diera cuenta de que no podía estar con ella por la naturaleza de su futuro círculo social, esto por llamarle de alguna forma.

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