La huida

4.

Durante sus últimos meses en Boston, Abra tuvo la oportunidad de conocer a un hombre varios años mayor que ella. Al inicio, todo sonaba como una gran broma, como jugar con algo que realmente nunca iba a suceder, pero cuando ambos quisieron detener todo aquel jugueteo estaban completamente enamorados.

Claro que no todo podía ser maravilloso y por una razón que Abra nunca alcanzó a comprender de la forma debida, Steve White decidió quitarse la vida a bordo de su propio automóvil. Cuando la bruja pensó que nunca iba a volver a verlo, empezó a soñar con él, con él entrando por su ventana, con él vigilando sus sueños. En un punto que la castaña nunca sabrá distinguir, aquellos sueños se convirtieron en realidad. Steve, envuelto en una naturaleza mucho más cruda y letal, se colaba por su ventana para dormir junto a ella.

La plenitud de sus últimos meses en Boston terminó por las mismas fechas, Steve la dejó sin muchas explicaciones y a la vez, Abra rompía con los Nolan por razones igual de confusas.

De entre sus hermanas, siempre hubo una que destacó por su cariño incondicional hacía la bruja; Alice, una rubia despampanante con una hija preciosa, siempre procuró que la joven bruja fuera feliz, aprendieron a defenderse la una a la otra, a cuidarse por encima de todo lo demás. Así pues, Abra terminó en su departamento en New York y después de mucho platicarlo, emprendieron juntas un viaje de huida a París, Francia. En ese viaje, la bruja pretendía dejar atrás todo aquello que le había hecho daño en América. Desde su antigua familia hasta los recuerdos de su ex novio. Sin embargo, como era de esperarse, no todo fue tan sencillo como se auguraba y cuando Abra en compañía de Alice y su pequeña sobrina, se encontraban en el punto más feliz de su viaje, las cosas empezaron a decaer.

Steve White, al volver de la muerte, había retornado como un vampiro neófito y no sólo eso, el no humano había huido de una guerra que se libraba entre las mismas llamas del infierno. Como todo prófugo, tiene sus persecutores y uno de ellos se presentó en París para secuestrar a Abra e intentar llegar al fugitivo. Dio resultado, pues a pesar de todo lo ocurrido en Boston, Steve seguía queriendo a Abra de una forma incontrolable, la misma en que la bruja lo quería a él; después de una batalla que no fue fácil pero de la cual salieron airosos, se dieron cuenta de que estar separados no había sido precisamente el mejor de los caminos que habían tomado.

En la batalla, Abra había roto su varita, por lo que luego de explicar a su hermana y su sobrina, decidió dejar París en compañía de Steve, quien había vuelto a su vida de la misma forma en que se había ido... 

Realmente la joven bruja no sabe que rumbo tomará su vida, ni que tanto le costará hacer lo que más desea. Sabe que tiene tres hijos preciosos en un futuro, llegaron a ella en una máquina del tiempo y aunque son más grandes que ella, la chica ya sabe que son de lo mejor que le ha pasado en la vida.

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